La Magia de la Planificación
- David García

- 27 abr 2025
- 3 Min. de lectura
¡Hola a todos los soñadores y creadores de mundos!

Si estás leyendo esto, es probable que tengas una historia gigante burbujeando en tu cabeza. Quizás ya empezaste a escribirla, o tal vez es esa saga épica que te quita el sueño. ¡Qué emoción, ¿verdad?! Recuerdo perfectamente esa sensación cuando se me ocurrió la idea de mi primera gran historia de fantasía. Tenía la energía a tope, personajes increíbles y escenas épicas bailando en mi mente. Pensé: "Esto va a ser increíble, ¡voy a escribirla YA!".
Y así empecé. Palabra a palabra, capítulo a capítulo. Al principio, todo fluía. Era como descubrir un continente nuevo sin un mapa, pura aventura. Cada giro inesperado era una sorpresa, incluso para mí. Pero, a medida que los libros (sí, libros en plural, porque claro, ¡era una saga!) empezaron a crecer y la historia se volvía más compleja, algo empezó a fallar. Esa aventura sin mapa se estaba convirtiendo... en un laberinto.
De repente, tenía cabos sueltos por todas partes, personajes que parecían olvidar lo que hicieron en el libro anterior, y una sensación creciente de que no sabía muy bien hacia dónde me dirigía. Me sentía un poco perdido en mi propia creación. Y fue ahí, en medio de ese caos creativo, donde descubrí algo que (aunque al principio no lo creía) terminó salvando mi historia y mi cordura como escritor: la importancia de escaletar tu saga de antemano.
En esta entrada de blog, quiero compartirles mi experiencia real, los tropiezos que tuve al ir a ciegas y cómo aprender a planificar, aunque sea un poco, no solo me ayudó a no abandonar mi saga, sino que hizo que el proceso fuera mucho más gratificante.
Conclusión:
Así que, ahí lo tienen. Mi viaje con Félix Laya ha sido una montaña rusa, llena de descubrimientos, tropiezos y, sobre todo, mucho aprendizaje. Empecé esa aventura literaria sintiendo que un mapa (una escaleta) solo le quitaría la magia y la espontaneidad. Creía que la verdadera creatividad nacía del caos y la improvisación constante.
Pero la realidad de construir un mundo complejo a través de varios libros me enseñó una lección valiosa: la planificación, lejos de ser una jaula, se convirtió en el andamiaje que mi gran idea necesitaba para no derrumbarse. No se trata de tener cada detalle atado desde el principio – ¡para nada! – sino de tener una guía, un faro que te recuerde hacia dónde vas y te ayude a asegurar que los cimientos de tu historia son sólidos a lo largo de los años de escritura.
Mi experiencia me demostró que tener esa visión general, ese boceto del camino a seguir en la saga, te da más libertad de la que crees. Te permite improvisar dentro de un marco coherente, conectar puntos de forma más inteligente y, honestamente, te ahorra muchos dolores de cabeza y reescrituras masivas. Te devuelve el control de tu propia historia y te permite disfrutar del proceso de verla crecer, libro a libro.
Si tú también sueñas con escribir una saga, o ya estás en medio de ella sintiéndote un poco abrumado, mi mayor consejo basado en mi propia metedura de pata es este: no subestimes el poder de la planificación. Encuentra el método de escaleta que funcione para ti, aunque sea simple al inicio, y permítele ser tu aliado. Te ayudará a mantener viva esa chispa inicial y a llevar tu increíble historia hasta el final.
Escribir una saga es un maratón, no un sprint, y tener un plan te ayuda a cruzar la meta. ¡No tengas miedo de planificar y sigue creando esos mundos maravillosos que tienes dentro!
Y a ti, ¿Qué te ha enseñado tu experiencia escribiendo (o intentando escribir) una saga? ¿Eres de los que planifican o de los que se lanzan a la aventura? ¡Cuéntame en los comentarios! Me encantaría leer sus historias y aprendizajes.
Hasta pronto.



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